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viernes, 9 de diciembre de 2016

"PISA: Privatización y mercantilización de la educación; estudiantes individualizados y mediocres" por Manuel Ángel González

[Artículo de opinión: "PISA: Privatización y mercantilización de la educación; estudiantes individualizados y mediocres" por Manuel Ángel González]

El informe PISA tiene sus luces y sus sombras, pero teniendo en cuenta el momentos histórico en el que vivimos, donde los principios neoliberales y mercantilistas imperan en la conciencia, estructuras y relaciones de los estados nación, las sombras que proyecta esta evaluación responde a una lógica mercantilista y de privatización de la educación que se dirige en la dirección contraria a lo que se entiende hoy en día como una educación de calidad capaz de luchar contra el fracaso escolar y conformar sujetos capaces de desenvolverse y construir una sociedad democrática y de justicia social. 

Estas pruebas estandarizadas se basan en la falacia de que todos los estudiantes tienen las mimas características personales, socioeconómicas y culturales y que aprenden o desempeñan sus tareas de la misma manera lo cual es completamente falso ya que una de las premisas de una educación de calidad es que todos los estudiantes vienen a clase con historias de vida y capacidades diferentes. Considerar la diferencia dentro del aula y tratar a los estudiantes de acuerdo a estas diferencias, a sus necesidades y requerimientos de aprendizaje y socialización es una máxima de una educación de calidad basada en la equidad, la justicia social, la inclusión y la participación de los estudiantes.

Educar es más que aprender una serie de conocimientos o habilidades para la resolución de determinados problemas. Hay muchas otros conocimientos y habilidades que tienen que ver con la capacidad de los estudiantes para trabajar en grupo, de manera colaborativa, desarrollando diferentes modelos para la resolución de problemas a través de la reflexión, la crítica de los modelos habituales de actuación y decisión, desarrollar competencias que permitan la defensa de los valores democráticos, interiorizar la necesidad de relacionarse de manera solidaria y tolerante con sus compañeros, la defensa de la equidad, la justicia social, o la adquisición de una serie de capacidades que permitan a los estudiantes desenvolverse y participar en público sin miedo.

Estamos de acuerdo que los resultados de los estudiantes deben medirse pero no obviando elementos y aspectos que son claves para poder considerar que estamos evaluando una educación de calidad. La evaluación de los estudiantes debe centrarse en los estudiantes y en lo que realmente están trabajando en clase. Tener en cuenta sólo una serie de resultados a través de unas pruebas externas a la propia realidad social y educativa de la clase, el centro y la comunidad educativa traslada la responsabilidad y la importancia del proceso educativo a instancias externas a los propios actores que participan del proceso de aprendizaje. Si sólo cuentan los resultados estamos despreciando el progreso del estudiante a lo largo del curso, si los padres no tienen nada que decir en el proceso educativo de sus hijos porque la evaluación se realiza de manera externa estamos dejando de lado un pilar fundamental en el apoyo educativo de los estudiantes. Si el profesor no tiene nada que decir sobre el rendimiento del estudiante a lo largo del curso éste se convierte en un técnico cuyo trabajo se reduce a aplicar una serie de indicaciones que provengan de estratos superiores.

Poner en el centro del debate la necesidad de alcanzar buenos resultados en pruebas externas como PISA supondrá convertir los centros escolares en instituciones que preparen para la superación de estos exámenes. Y en esta preparación lo que estamos trasmitiendo a los estudiantes es que no importan lo que trabajen o como trabajen, sólo importa el resultado, es decir, el fin justifica los medios. Da igual como se alcance el conocimiento o como se realice el examen si al final lo que importa es que obtengan buena nota. Si queremos que los estudiantes saquen buenas notas en PISA lo único que hay que hacer es centrarse en trabajar estos contenidos dejando de lado otros igual o más importantes como el desarrollo de habilidades de trabajo en grupo, aprendizaje social, trabajar contenidos en mayor profundidad, aprender a tocar un instrumento, a poner en marcha un grupo de trabajo para hacer cine, teatro, etc.

La mediocridad del sistema educativo se muestra cuando no es capaz de mostrar a los estudiantes las posibilidades que ofrece la vida, las posibilidad de actuar en el mundo, de transformar y realizar sus aportaciones a la sociedad, y los convierte en simples consumidores de información. La dinámica es la misma: los estudiantes consumen información, la repiten de manera automática en pruebas estandarizadas para poder olvidarla para poder consumir nueva información. La motivación y la voluntad no se mueve por la necesidad de crear algo para la comunidad que tenga sentido para sus vidas o para el resto de personas, sino por la necesidad de recibir una recompensa por haber superar esa prueba estandarizada que sólo se rige bajo el sentido consumista y mercantilista del sistema educativo.

PISA es el caballo de Troya para modelos educativos como la LOMCE. Recordemos que esta ley quiere establecer las pruebas estandarizadas externas desarrolladas por el gobierno. Pero lo peor de todo es la perversa idea de querer mostrar los resultados para favorecer la competencias entre centros. La idea que subyace tiene que ver con la individualización del proceso de aprendizaje, la compartimentalización de los contenidos y de la metodología, donde no importa la necesidad de enseñar contenidos globales o relacionados con nuestro contexto inmediato que puedan dar respuesta a las necesidades cotidianas de los estudiantes, y donde los profesores y los equipos directivos se convierten en simples técnicos y gerentes de la educación encarados de aplicar medidas y proyectos educativos, monitorizarlos, evaluarlos, aplicar los ajustes necesarios y dar cuenta de los resultados a la administración pertinente. Sólo tenemos que ver las nuevas competencias del director que introduce la LOMCE, su elección en los centros, que depende más de la administración educativa que de los actores del centro – una manera de poner a los directores que la administración necesite para gobernar el centro – o la supresión de competencias del consejo escolar que ahora se convierte en un simple órgano de asesoramiento sin capacidad ejecutiva. 

Mostrar el informe PISA y hablar de sus resultados es su mayor objetivo ya que se pone el foco en la necesidad de evaluar a los estudiantes, la importancia de realizar evaluaciones que permitan comparar el gasto en educación con el rendimiento en diferentes países, etc. Lo que se traduce en el discurso de la gente en la necesidad de evaluar y controlar a los estudiantes, de hacer hincapié en las materias de lengua, de matemáticas y de ciencias mientras se obvian otras de igual importancia. Si le preguntamos a alguien sobre la importancia de aprender ciencias o aprender arte probablemente diga que es más importante aprender ciencias porque del arte no se vive. La idea de que el tiempo que dedicas a una asignatura se lo estás quitando a otra es perverso en el sentido de que lo importante es desarrollar capacidad y habilidades globales que permitan la aplicación de competencias de manera general. La enseñanza de la geometría, el dibujo técnico o las matemáticas pueden tener un uso y una representación artística. En este caso el foco no debe ponerse sólo en el contenido sino en la manera de presentarlo y de adquirirlo por parte del estudiante y, por supuesto, en la necesidad, utilidad y relación que guarda este contenido y la metodología utilizada con el mundo del estudiante.

PISA nos puede ayudar para ver ciertas tendencias según el gasto educativo, comparar ciertos resultados entre comunidades, países, etc. pero sólo debe tomarse como una guía. PISA nos ofrece una foto, una radiografía, de un momento en el proceso educativo de la vida de los estudiantes. Pero el fin no es este examen ni el objetivo a resolver. La finalidad de la educación se encuentra en el propio sujeto y es ahí desde donde se debe empezar a pensar la educación, no por los resultados de un examen.

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