src='//pagead2.googlesyndication.com/pagead/js/adsbygoogle.js'/> EL ALBACETEÑO : "Crítica a la globalización" por Francisco Crespo

ME GUSTA

NOTICIA MÁS DESTACADA DEL DÍA

¿Has perdido algo en el ViñaRock?

/Provincia La Policía Local de Villarrobledo ha publicado en su cuenta en la red social de Twitter, @PLVillarrboledo, una imagen en la q...

martes, 27 de diciembre de 2016

"Crítica a la globalización" por Francisco Crespo

[Artículo de opinión, "Crítica a la globalización" por Franscisco Crespo]

Con el triunfo del liberalismo político y económico y su asentamiento definitivo a finales del siglo XX, con la caída de la Unión Soviética y el reforzamiento del sistema económico capitalista, el liberalismo, con el consecuente proceso de globalización necesario para extender sus principios al resto de los pueblos, vino a ser el nuevo orden europeo y mundial.

Debemos entender la globalización como lo que es: no como un idílico proceso de unión fraternal entre los diferentes pueblos del mundo, sino como un complejo mecanismo destinado a la consecución de un objetivo: la eliminación progresiva de todo rastro cultural, histórico e identitario de las naciones. Su esclavización al poder financiero demoliberal capitalista internacional. Esclavización que va indisolublemente unida al proceso de globalización o mundialización, pues ésta es la herramienta que hace posible la creación de un nuevo orden. Globalización, a fin de cuentas, no es más que el proceso de homogeneización del sistema de valores y de las pautas de comportamiento propias de la primera potencia mundial, los Estados Unidos de América. El primerpotencialismo americano unipolar es hegemónico en cinco esferas de poder: la esfera financiera, la militar, la política, la mediática y la cultural. El papel de Europa en este esquema es la de un simple socio menor, el puente del occidente norteamericano en el gran continente euroasiático. Europa, en tal proyecto, es percibida como objeto y no como sujeto, como una entidad geopolítica privada de soberanía, de voluntad y de identidad autónoma real.



"Alexander Dugin considera la globalización posmoderna como “(…) la creación de la Gran parodia, el Reino del Anticristo. Y los Estados Unidos es el centro de su expansión. Los valores estadounidenses pretenden ser “universales”. Esta es la nueva forma de agresión ideológica contra la multiplicidad de culturas y tradiciones que aún existen en el resto del mundo. Estoy decididamente en contra de los valores occidentales, que son esencialmente modernistas y posmodernistas, y son promulgados por los Estados Unidos a fuerza de intromisiones (como en Afganistán, Irak, Libia, y pronto, Siria e Irán)”

El liberalismo, que nace de la mano de la modernidad, se transforma en neoliberalismo al mismo tiempo que el modernismo se transforma en post-modernismo. Ésta etapa post-soviética coincide con 'El fin de la Historia' que relató Francis Fukuyama: la historia, como lucha de ideologías, ha terminado, con un mundo final basado en una democracia liberal que se ha impuesto tras el final de la Guerra Fría. Una vez triunfante el neoliberalismo, la cosmovisión ligada a dicho sistema se impuso de igual forma y fue sustituyendo progresivamente el espacio ocupado por valores tradicionales por otros cuyo contenido, al ser analizado, resulta ser antitético. Los valores ligados al proceso liberalizador ni siquiera deberían ser considerados como tales. Decir "valores liberales" es un oxímoron, una contradicción en sí misma. Frente a los auténticos valores, eternos e inmutables se impone ahora la antítesis, el antivalor, la autonegación del bien que caracterizaba a cada uno de los valores auténticos. Imposición que se sigue gestando, cada vez con más fuerza, y a pasos agigantados. Frente a la moral del honor, la moral del dinero, la mercantilización y el relativismo. Frente al sacrificio por la comunidad, el individualismo más cerrado y estúpido posible. La glorificación de lo material por encima de todo: por encima, incluso, de la familia y de la Patria.

En éste aparentemente imparable proceso homogeneizador, el sistema se encuentra con un enemigo poderoso: el arraigo cultural y la soberanía de las naciones. Todo pueblo se sostiene sobre una base cultural-histórica bien definida, gracias a la cual puede diferenciarse del resto de pueblos del mundo. Y es ésta base precisamente el principal enemigo del internacionalismo/cosmopolitismo liberal. El liberalismo aspira a destruir la homogeneidad cultural de los pueblos para convertirlos en una masa amorfa sin identidad. Al destruir los pilares básicos que definen a un pueblo como tal, se fomenta el individualismo y se destruye todo sentimiento de pertenencia a la comunidad, anulando sus valores elementales, reduciendo la capacidad combativa del pueblo y por tanto, haciendo de éste algo fácil de someter.

"Abrir de par en par las puertas y abandonar cualquier idea de política económica autónoma es la condición preliminar documentalmente establecida para recibir asistencia económica de los bancos mundiales y de los fondos monetarios internacionales. Los Estados débiles son, precisamente, lo que el Nuevo Orden Mundial necesita para sostenerse y reproducirse” (Bauman)

El objetivo final es un mundo donde no existan fronteras, no existan naciones, no existan pueblos combativos, donde no haya ningún tipo de arraigo con la tierra que el trabajador autóctono tradicional necesita para producir y sobrevivir. Un mundo donde los individuos sean desposeídos de grandes ideales, donde el conformismo, el nihilismo, el relativismo, la sociedad de consumo, la pacifería simplona antirrevolucionaria y la falta de acción, de lucha y de sacrificio, se impongan empujados por el materialismo y cosmopolitismo liberales. ¿Izquierda vs derecha? No. Nacionalismo anti-globalista vs cosmopolitismo parasitario abolefronteras. Soberanía vs Globalistán progre. Esa es la verdadera lucha política del siglo XXI.

Francisco Crespo
@SirFcrespo

No hay comentarios:

Publicar un comentario

EL ALBACETEÑO tiene derecho a eliminar tu comentario si incumple nuestras normativas.

El Albaceteño TV