Desde la aparición de las
primeras sociedades comunales primitivas la desigualdad ha ido en aumento a lo
largo de la historia de la humanidad, es decir, se ha ido acrecentando la
brecha entre los que más recursos poseían y los que menos. Si nos atenemos a la
relaciones de producción esto se fue traduciendo en una serie de etiquetas para
definir cada uno de los estratos sociales donde la clase más baja ha ido
recibiendo el nombre de esclavos, siervos, proletariado, etc. en contraposición
a los reyes, nobles, burgueses, etc.
La creciente complejidad estructural y
organizativa de la sociedad dio paso a diferentes formas de adscripción a los
grupos sociales mejorando la movilidad social entre estratos que permitió una pequeña
reducción de la desigualdad con la llegada de las sociedades industriales. Con
el desarrollo de un mercado capitalista global y la imposición de los
principios neoliberales, junto con el desarrollo de la democracia y el
reconocimiento de diferentes derechos para toda la ciudadanía – educación
,sanidad, etc – se alcanzó una estructura social compleja donde los recursos a
los que pueden acceder diferentes grupos sociales depende de variables como la
zona geográfica, el nivel de estudios, etc., lo que ha originado la aparición
de diferentes estratos sociales entre los que más tienen y los que menos. Ahora
se habla de la clase baja, media-baja, media, media-alta, etc. que se mide en
términos de la renta recibida.
Lo que nadie nos ha dicho es que mientras ponemos nuestros esfuerzos para situarnos en un lugar cómodo de esta escala de clases nos encontramos con que se está generando una estructura social y económica que no necesita a un tanto por ciento de la población para seguir funcionando. Una prueba flagrante de esto es la tabla de objetivos que los diferentes países de Europa se han marcado para el 2020 ( http://ec.europa.eu/europe2020/pdf/targets_es.pdf ) En el caso de España podemos ver como la estimación que realiza de la tasa de empleo es del 74%, la misma que la Unión Europea para el conjunto de países. Esto quiere decir que un 26% de la población en España y en el conjunto de Europa no hace falta que trabaje para que el sistema económico y social siga funcionando. El hecho de no poseer un puesto de trabajo restringe la capacidad para incluirte en el entramado social, político, económico, cultural, etc. en definitiva a una serie de bienes y servicios que permiten llevar una vida digna. Lo peor de estos porcentajes es que no tienen ni siquiera en cuenta el número de personas que pueden caber en estas cifras: cuanto mayor sea la población en edad de trabajar mayor aumentará el número de personas que no cuentan para el buen funcionamiento de los estados.
Dentro de este tanto por ciento de personas que no cuentan para el estado podemos encontrarnos una nueva clase denominada por Guy Standing como “el precariado”, que se caracteriza por tener un acceso restringido a las diferentes formas de relación social y laboral con el estado, dificultades para encontrar un trabajo, para que su voz se vea representada en la sociedad y para desarrollar sus capacidades y aspiraciones. Si bien no podemos decir que una persona está excluida totalmente de la sociedad, este grupo representaría el estrato más bajo de la sociedad.
Lo que tampoco nos ha dicho nadie es que la posibilidad de acabar en este estrato social no depende sólo de nuestro esfuerzo sino que responde a una serie de factores que se construyen en el seno de los estados, es decir, el precariado no es un fenómeno natural como nos hacen creer, sino que se trata de una construcción social producida por las instituciones estatales y supranacionales. Y nuestros esfuerzos por situarnos en un lugar cómodo de la escala social pueden ser en vano cuando, en última instancia, la capacidad de adscripción laboral queda supeditada a las necesidades de los mercados – controlados por las grandes empresas y sus redes clientelares con el beneplácito de los principales medios de comunicación - y no a las necesidades de las personas, y el estado no es capaz de tejer una red sólida de seguridad social capaz de proteger a los ciudadanos ya que, como avisa Pedro José Gómez en el informe de Cáritas ( file:///C:/Users/Usuario/Downloads/314583450-Informe-Caritas-Analisis-y-perspectivas-2016.pdf ) un 80% de los factores para conseguir unos ingresos personales son aleatorios.
Por todo esto me parece de un cinismo absoluto celebrar la bajada del paro - que es estacional y no va a mantenerse y es de mala calidad, como indica el periódico digital Publico ( http://www.publico.es/economia/paro-baja-mayo-temporal-precario.html ) - como hemos escuchado a algunos representantes del gobierno o de la prensa, o decir que se está avanzando “en la buena dirección” mientras la desigualdad en España ha aumentado en estos últimos años descendiendo la renta de las familias que se suponen de clase media y baja y aumentando la de las grandes empresas, mientras 1 de cada 6 trabajadores son pobres dificultando la salida de la exclusión y la pobreza, mientras que más de 4 de cada 10 personas se encuentran en situación de entrar en una zona de exclusión social y cuando se está desmantelando de manera paulatina el estado de bienestar - condiciones laborales, seguridad frente al desempleo, cobertura sanitaria, etc. - , garante de unas condiciones de vida digna. Ver los informes de Cáritas y de Oxfam ( https://www.oxfam.org/sites/www.oxfam.org/files/file_attachments/bp210-economy-one-percent-tax-havens-180116-es_0.pdf ).
Y lo que tampoco se dice es que para revertir esta situación y que España pueda volver a contar con parte de su ciudadanía con la que ahora mismo no cuenta, para poder volver a incluir a estas personas dentro del entramado social y laboral, va a pasar mucho tiempo en el caso de que se empiecen a desarrollar en los próximos meses políticas que puedan revertir la situación. A este respecto, Pedro José Gómez enumera las propuestas de Atkinson en las páginas 30 y 31 del informe de Cáritas que están en la línea de lo que propugnan otros autores como por ejemplo, Guy Standing en “The Precariat” ( https://www.hse.ru/data/2013/01/28/1304836059/Standing.%20The_Precariat__The_New_Dangerous_Class__-Bloomsbury_USA(2011).pdf ) o como Navarro, Torres y Garzón en “Hay alternativas” ( http://www.vnavarro.org/wp-content/uploads/2011/10/hayalternativas.pdf ), que, como podrán comprobar, suponen un giros de 180 grados respecto a las políticas que ha estado aplicando el PP en estos años avaladas por sus colegas europeos.
Manuel Ángel González
@capitanparidas

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